Durante el mes de abril tuve la oportunidad de viajar a Corea. Disfruté mucho mi tiempo allí. Pero una de las cosas que me sorprendieron fue el número de latinoamericanos que me encontré en Corea. El segundo día en el país escuché música mexicana en el metro de Seúl. A los pocos días estaban escuchando música andina en un lugar turístico. También tuve la oportunidad de conocer a dos peruanas que están trabajando entre los inmigrantes latinoamericanos. Durante mi tiempo en el país también supe del número creciente de inmigrantes de todo el mundo que están llegando a Corea.
Los inmigrantes obreros en Corea sufren muchas de las mismas dificultades que sufren los inmigrantes en los Estados Unidos. Su mano de obra es deseada, pero su presencia es despreciada. Al inmigrante pobre le es difícil o imposible poner en orden su situación legal. Algunos empleadores utilizan la mano de obra inmigrante porque no tienen que pagar impuestos y le pueden pagar menos al indocumentado.
A pasar de las penurias, los inmigrantes obreros se siguen moviendo, a través del mundo, buscando mejores horizontes. Más de 200,000,000 de personas en el mundo viven en un país que no es su país de nacimiento o ciudadanía. Los trabajadores que tienen educación viajan con pasaportes y visas de trabajo. Pero la gran mayoría de inmigrantes se moviliza en situaciones mucho más precarias. En muchos países sufren grandes abusos y son pocos los países que les permiten legalizar su estado migratorio. Pero la gente sigue en movimiento, esperanzados de que el futuro será mejor que su presente limitado.
La migración mundial es un reto misional para la iglesia. Necesitamos tomar en cuenta nuestra responsabilidad ante los retos que nos presenta este fenómeno. Lo más probable es que seguirá creciendo el número de inmigrantes y de indocumentados a través del mundo.
Los inmigrantes nos llaman a ver la situación con los ojos de Dios. ¿Cómo está utilizando Dios la migración en el mundo y que podemos hacer para unirnos que Dios en su obra? Quisiera sugerir que si comenzamos viendo la situación de esta forma cambia completamente nuestra perspectiva.
En primer lugar, necesitamos estar orando por los inmigrantes a través del mundo. Todos los inmigrantes pobres se encuentran en situaciones difíciles, aunque los africanos por lo general tienen la situación más compleja.
En segundo lugar, la situación nos llama a estar a favor de los inmigrantes. Necesitamos abogar por leyes justas, que le den estatus legal a los inmigrantes y que tomen en cuenta los beneficios que reciban los países que los reciben. Los Estados Unidos no es el único lugar donde urge una reforma migratoria.
Que Dios nos de sus ojos para responder a la migración mundial a la luz de lo que El está haciendo.
Juan Martínez (publicado en El INTER, Mayo 2008)
Les queremos compartir un artículo por el Rev. José Casal. “El Reto de la Migración para la Conciencia Cristiana” nos llama a reconocer que no podemos ignorar la realidad de la migración si nos llamamos cristianos. El Rev. Casal es originalmente de Cuba y ha sido líder entre las iglesias presbiterianas en Cuba y en los Estados Unidos. Originalmente presentó este artículo en la VII Reunión del Sínodo del Noroeste de la Iglesia Presbiteriana de México celebrada en Agua Prieta, Sonora, México - Mayo 26-29, 2008.

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